Los
Elementos -año 300 aC.-, son un trabajo fascinante de
la ciencia al que cabe dedicar atención, estudio y conocimiento
por razones varias de naturaleza distinta. Su belleza ,- una
razón sin lugar a dudas- colabora en el desarrollo lógico
de la geometría y de otras ramas como las Matemáticas
y las Ciencias Exactas; otra razón, la eficacia que emana
de la obra lo que determina su valor universal que la distingue
de otros intentos. Los Elementos se han transmitido a lo largo
de 24 siglos a través de mil ediciones y en lenguas como
el Griego original, el Árabe, el Latín y lenguas
modernas como Inglés, Alemán, Euskera y esta versión
en Castellano y Catalán. Todo ello orientado a formar
elementos de juicio en el lector.
"Los
comienzos tuvieron una base intuitiva y empírica. El
rigor se convirtió en una necesidad con los griegos,
y -aunque se lograra poco hasta el siglo XIX- por un momento
pareció alcanzado. Pero todos los esfuerzos por perseguir
el rigor hasta el final han conducido a un callejón sin
salida, donde ya no hay acuerdo sobre qué significa realmente.
La matemática sigue viva y con buena salud, pero solo
mientras se apoye en una base pragmática." 2